16 de octubre
Un vino que nace en la selva

Por Mara Dern · 2 min de lectura

Hacía calor. Del pegajoso. El ventilador giraba y no servía para nada.
Sebas apareció con una botella sin etiqueta. Tapa de corcho a medio entrar. Letra a mano con birome.
—¿Qué es esto?
—Vino de Misiones.
—En Misiones no hay vino. Hay yerba.
—Hay las dos cosas. —Se sentó en el piso, a mi lado—. Y el vino llegó antes.
Me contó de los jesuitas. Que en las reducciones plantaban vid para el vino de misa. Que un cura, el padre Antonio Sepp, tenía viñedos allá hace más de trescientos años.
—O sea que esto es más viejo que Mendoza.
—Más o menos. No le digas a nadie de Mendoza que dije eso.
La uva chinche
Abrió. Olía a fruta madura. Uva de verdad, como la que se come. Un poco dulce en nariz.
—Es raro —dije.
—Es distinto. Es de uva chinche.
—¿Chinche como el bicho?
—Como el bicho. Pero no es tan chinche. —Se rió—. Están investigando de dónde viene. Parece que tiene una madre francesa.
—Como todo lo que te gusta.
—Casi todo.
Probé. Ligero, fresco, con esa fruta de pérgola de patio. No se parecía a nada que haya tomado.
—¿Quién hace esto?
—Colonos. Pequeños productores. Gente que mantuvo sus viñas y sus bodeguitas pese a todas las crisis.
Me explicó que el Instituto Nacional de Vitivinicultura reconoció 10 Indicaciones Geográficas en localidades misioneras como Santa Ana, Concepción, Apóstoles y Cerro Azul. Que es como decir: este vino tiene lugar de nacimiento, y ese lugar importa.
—Diez. Y yo pensando que no había ninguna.
—Te falta viajar.
—Algún día me llevás.
—Algún día.
Tierra roja
Me pasó la botella. Tomé del pico, por el calor, por la informalidad, por lo que sea. Se la devolví y él tomó sin limpiarla.
—Hay un colegio allá donde los chicos aprenden a hacer vino —me dijo—. Tienen una huerta mitad jesuítica, mitad guaraní.
—Qué lindo que un vino sea también una clase de historia.
—Todo vino lo es. Este no lo esconde.
El sol ya bajaba. El ventilador seguía sin servir. Ninguno de los dos se levantó a apagarlo.
—¿Y? —preguntó.
—¿Y qué?
—El vino. ¿Qué te pareció?
Yo no soy sommelier. No sé si este vino ganaría un concurso. Sé que viene de tierra roja, de monte, de gente terca. Sé que tiene algo simple y salvaje al mismo tiempo.
—Me pareció que está bueno para tomarlo despacio —le dije.
Él sirvió un poco más. No había apuro.